- Residencia temporal:
Es la puerta de entrada para quienes no tienen ascendientes paraguayos y deben iniciar su proceso con un permiso con validez de 2 años. Durante este periodo se obtiene la cédula de identidad paraguaya y el Registro Único del Contribuyente (RUC), necesario para formalizar la residencia fiscal. Para mantenerla, es posible hacer declaraciones mensuales, aunque pueden ser a cero si no se tienen ingresos en Paraguay. Al terminar este periodo, se puede solicitar la residencia permanente. - Residencia permanente:
Se puede solicitar luego de haber tenido la residencia temporal por al menos 2 años, manteniendo el RUC activo. Solo se requiere pisar Paraguay una vez cada tres años para conservar este estatus. La residencia permanente tiene una vigencia de 10 años y da opción a pedir la ciudadanía paraguaya después de tres años de residencia efectiva. - Residencia por inversión:
Esta opción es para quienes desean acelerar el proceso y garantizar la residencia fiscal. Requiere una inversión mínima de 70.000 dólares en un negocio en Paraguay que genere actividad económica real. También permite solicitar la residencia permanente sin pasar primero por la temporal, ofreciendo mayor estabilidad legal y financiera.
Es importante diferenciar entre la residencia física, que es el permiso de permanecer en el país, y la residencia fiscal, que se obtiene tras registrar el RUC y cumplir con ciertos requisitos fiscales, permitiendo beneficiarse de la tributación territorial que exime de impuestos sobre ingresos obtenidos fuera de Paraguay.
Los requisitos para cada tipo de residencia incluyen documentación básica como certificado de nacimiento, antecedentes penales y certificado matrimonial si aplica, sin necesidad de demostrar vinculación económica o propiedad de vivienda para la temporal.

